"Macri se aburrió de gobernar la Ciudad. Se presenta como candidato presidencial para irse a su casa"

El diputado porteño Juan Cabandié critica la gestión macrista y asegura que el kirchnerismo está en una "posición ideal" para ganar las elecciones en la Capital.

POR MANUEL BARRIENTOS - 05/02/2011 Revista Debate - Nota - Información General -



El crecimiento de la imagen de la presidenta Cristina Kirchner en la ciudad de Buenos Aires nos para frente a una posición ideal para ganar las elecciones a jefe de gobierno de este año", afirma Juan Cabandié, actual presidente del bloque del Encuentro Popular para la Victoria en la Legislatura porteña. El diputado asoma como uno de los virtuales integrantes de la fórmula del kirchnerismo en la Capital Federal. Sin embargo, en la entrevista con Debate se muestra cauteloso y explica que "las candidaturas las decidirá Cristina, no veo otro mecanismo".
Cabandié cuestiona la candidatura presidencial de Mauricio Macri: "La jefatura de gobierno no cumplió las expectativas que tenía y se aburrió de la ciudad de Buenos Aires". Asegura que el actual jefe de gobierno porteño "intenta presentarse para ser la segunda fuerza a nivel nacional, convertirse en opositor y tener alguna chance para el 2015". Integrante de La Cámpora y secretario nacional de la Juventud Peronista, también analiza el crecimiento de la militancia política en los jóvenes y afirma que "los funcionarios y legisladores no sólo tenemos una responsabilidad por el cargo que ocupamos, sino también tenemos una responsabilidad desde la militancia activa".

¿Qué balance hace de los primeros tres años de la gestión de Macri en la ciudad de Buenos Aires?

Creo que hay una subestimación de la ciudadanía porteña por parte de Macri, porque nunca cuantifica cuántas y cuáles son esas obras que hizo, supuestamente en mayor medida que los gobiernos anteriores.
¿Cuántas escuelas y viviendas se realizaron durante su gestión? ¿Cuántos centros de atención primaria se hicieron? ¿Qué obras de infraestructura de envergadura hizo? Tardó un año en comenzar las obras de ensanchamiento de los aliviadores del Maldonado, que ya estaba planificada.

¿Por qué dice que Macri subestima a la sociedad porteña?

Piensa que con una estrategia de marketing, como ponerle nombre a la oruga que iba a trabajar en el ensanchamiento de los aliviadores del Maldonado, puede satisfacer a la sociedad porteña. Tal vez haya un sector que aún sienta empatía con Macri, pero los números indican que la mayoría de los porteños está descontenta con su gestión.
Antes de que asumiera, muchos creían que, por su perfil empresarial y su gestión en Boca, podía dar solución a los problemas de la ciudad. Pero no lo hizo y apostó al marketing, a un casamiento. Y este año buscar tener un hijo. Con eso no alcanza.
Hubo una maduración de la sociedad porteña, que hoy demanda otras cosas, pide que no se caigan los cielorrasos de las escuelas, que haya insumos básicos en los hospitales.
Hoy el Hospital Argerich realiza entre seis o siete intervenciones quirúrgicas diarias, cuando antes realizaba cincuenta.

Pese a ese descontento porteño que usted plantea, Macri decidió lanzar su candidatura presidencial.

Macri está cansado de gobernar la ciudad.
Se aburrió. La jefatura de gobierno no cumplió las expectativas que tenía. En una entrevista reciente, manifestó que su destino dentro de ocho años seria ir a dar clases a una universidad de Estados Unidos. Esa declaración denota que no siente la política de forma visceral, con pasión. Las transformaciones de la Argentina requieren de actores políticos que estén comprometidos durante toda su vida, independientemente de estar o no con un cargo público. El compromiso político es de veinticuatro horas por siete días a la semana. Y él no lo tiene. Pero Macri sabe que no tiene ninguna chance de ganar la elección presidencial. Hoy Cristina tiene una intención de voto proyectada que llega a los 40 puntos en la ciudad de Buenos Aires. Y Macri está congelado en 18 puntos.

¿Cuál sería entonces la estrategia del macrismo?

Se presenta como candidato presidencial para irse a su casa. Macri aspira a ganar la ciudad, que creo que va a perder, y a ser la segunda fuerza a nivel nacional. Pero no hay nadie que le asegure eso. Porque el PRO es una fuerza minoritaria a nivel nacional. Creo que intenta presentarse para ser la segunda fuerza, convertirse en opositor y tener alguna chance para 2015.

¿Cómo evalúa una posible candidatura a jefa de gobierno de Gabriela Michetti?

No le veo uñas de guitarrera a Michetti, pese a que toca la guitarra. No puedo dejar de recordar que cuando pocos meses después de asumir Macri anunció un incentivo a la productividad para sus funcionarios, los periodistas consultaron a Michetti sobre este tema y ella respondió que esa plata no salía del presupuesto. ¿Y si no sale del presupuesto, de dónde sale?. ¿Lo paga Mc Donalds, Terrabusi, alguna otra empresa? Es insólito que una vicejefa de gobierno, como ella era en ese momento, no supiera que toda la administración de la Ciudad pasa por el presupuesto. Creo que no es una buena candidata para el PRO, y de hecho ellos están teniendo muchos problemas internos.

¿Y cuál es su mirada sobre una eventual postulación del jefe de gabinete porteño Horacio Rodríguez Larreta?

El problema de Rodríguez Larreta es que no tiene una buena empatia con la sociedad.
Y él lo sabe. Está preocupado por este tema, hace coaching, entrena. Rodríguez Larreta es uno de los pocos que trabajan en el gobierno de Macri, aunque en una línea ideológica totalmente opuesta a la nuestra.

¿Reconoce que Rodríguez Larreta tiene capacidad de gestión?

La capacidad de gestión no salda la discusión.
El debate que hay que plantearle al electorado porteño es qué tipo de orientación tiene que tener la gestión. La gestión de Larreta y Nicolás Caputo está orientada a la transferencia de fondos públicos hacia el sector privado.
Se ve en la reducción del presupuesto a la educación pública y el aumento de los fondos destinados a la educación privada, en el incremento estrepitoso de los contratos para la recolección de residuos urbanos y en el grave problema habitacional que hizo eclosión con la toma del Parque Indoamericano.
Ese episodio mostró el retiro del Estado del Sur de la ciudad, el menosprecio hacia los sectores populares y, sobre todo, cómo desde la gestión de Macri se avalan y propician las posiciones xenófobas.

¿Cómo sería una gestión kirchnerista en la ciudad de Buenos Aires?

Queremos una ciudad que sea habitable por todos. Nosotros ponemos el eje en la inclusión de los sectores populares, que genera trabajo y potencia la actividad económica.
Un mayor grado de consumo repercutiría en el aumento de la recaudación y, en consecuencia, redundaría en mayores obras para la ciudad. Queremos una Buenos Aires que integre a la diversidad, en la que todos puedan sumar las innovaciones y las particularidades de sus propias culturas de origen. Pero las manifestaciones xenófobas y los lincamientos económicos del gobierno de Macri apuntan a la concentración económica y la exclusión, para beneficiar a los sectores que siempre han vivido en primavera.

En los últimos días usted empapeló la ciudad de Buenos Aires con carteles que afirman "Con Cristina transformamos la Ciudad". ¿Observa un crecimiento de la imagen de la Presidenta en la ciudad de Buenos Aires?

Cristina Fernández tiene hoy una imagen positiva de 62 puntos en la ciudad de Buenos Aires. Su intención de voto proyectada como candidata a presidenta llega a los 40 puntos.
La constante asunción de las responsabilidades por parte de Cristina para resolver los conflictos que se presentan y para democratizar la Argentina ha generado una fuerte empatia en los centros urbanos.

¿Qué ejes explican esa suba en la imagen de la Presidenta en el electorado porteño?

Las medidas que tomó Cristina han hecho que gran parte de los sectores medios que viven en los grandes centros urbanos revean su posición. Muchos hacen la estimación que Cristina es la única que los va a defender, entendiendo que hay muchas cosas que faltan. Pero ven que Cristina es quien va a defender la Asignación Universal por Hijo, la política de derechos humanos, el salario de los trabajadores, la estatización de los fondos jubilatorios, la democratización de los medios de comunicación, la estrategia de acumulación de reservas, el matrimonio igualitario. Y que va a ser ella la que va a arbitrar todos los medios que sean necesarios para que no prevalezca ninguna imposición de cualquier factor económico extranjero o local sobre los intereses del país. Ésa es la ecuación que se hace en los grandes centros urbanos.

¿Considera que el Frente para la Victoria podrá capitalizar ese crecimiento de la imagen presidencial en las próximas elecciones porteñas?

Tenemos grandes chances de ganar la Capital, justamente por la alta imagen de Cristina.
Ese crecimiento nos para en una posición ideal para ganar la Ciudad. Aunque hoy a nuestros precandidatos les falta un porcentaje para llegar a los niveles de popularidad que logra Cristina.

¿Estima que se podrá constituir un frente que logre sumar a todas las fuerzas cercanas al kirchnerismo en la Ciudad?

El candidato kirchnerista va a ser uno solo y todos los sectores del kirchnerismo van a confluir en ese único candidato.

¿Cuál entiende que es el mejor mecanismo para elegir a ese candidato?

La decisión está en manos de Cristina, no se me ocurre otro mecanismo.

¿Y cuáles serán los plazos para esa decisión?

Aún no lo sabemos, porque Macri todavía no definió cuándo va a ser la elección en la ciudad. Si fuesen el 5 de junio, la fecha límite para presentar la candidatura sería el 5 de marzo.

¿Hay gestiones abiertas para sumar a las fuerzas de Martín Sabbatella, Aníbal Ibarra y Jorge Telerman a la lista del FPV?

Por supuesto. Nosotros siempre tuvimos vocación frentista y las puertas están abiertas a todos estos sectores.

Sin embargo, la diputada nacional Vilma Ibarra señaló un posible alejamiento de los sectores cercanos a Martín Sabbatella si el candidato del Frente no fuera Daniel Filmus.

Creo que lo que importa es el proyecto, ella debería entender eso. Nosotros estamos volcados sobre un proyecto, no sobre una persona. De todas formas, entiendo que Vilma Ibarra debería esperar la decisión que tome su jefe político, que es Sabbatella.

¿Qué responde a los rumores que lo mencionan a usted como posible integrante de la fórmula del Frente para la Victoria en la Capital?

Que esa fórmula la decidirá Cristina.

¿Qué considera que podría aportar a una eventual fórmula?

Es indudable que en los últimos años hay una franja muy joven que está tomando, gracias a la voluntad de Cristina, responsabilidades importantes. Desde ese lugar, siempre es bienvenido que haya candidatos jóvenes. Pero la discusión no se salda por cuestiones etarias. Desde otro lugar, yo he tenido la suerte de tener tres años como legislador de la ciudad de Buenos Aires. Esa práctica legislativa es algo que uno puede aportar. Pero se trata sobre todo de apuntar a un esquema de gobierno con una línea muy clara: que los funcionarios y legisladores no sólo tenemos una responsabilidad por el cargo que ocupamos, sino que también tenemos una responsabilidad desde la militancia activa.

¿Qué implica ese compromiso?

Sería muy importante que todos los funcionarios tuvieran un activismo muy marcado.
Así nos acercaríamos al sueño de una sociedad organizada, que tienda a interesarse por las cuestiones públicas y que tenga mayores grados de discusión política. Es un compromiso que nosotros también marcamos como generación, que es algo que existe desde hace muchos años, pero hubo un tiempo donde esto se olvidó. Hubo un tiempo donde se pensó a la Argentina desde la tecnocracia, y eso hizo mucho daño.

¿Qué rol deben tener los jóvenes?

Alguien pensó que la herencia de Néstor Kirchner iba a ser tomada por nuestra generación.
El propio Néstor decía que él quería ser lo primero de lo nuevo. Eso significa que él apostaba a la oxigenación de la política, a la renovación de los actores políticos.
Y el legado es ése: la necesidad de conocer la estructura del Estado, de aprender a administrar el Estado, de aprender a gobernar, a defender las cuentas públicas y los intereses públicos, como lo han hecho los gobiernos de Néstor y Cristina. Esa es la tarea que tenemos por delante y hay que ir incorporándola a quienes recién se suman a la militancia barrial, a la militancia universitaria.
Eso nos va a permitir soñar con una Argentina mejor, donde los cargos públicos los ocupen personas comprometidas que tengan dinámica, efectividad y creatividad en la gestión.

¿Cómo percibe ese crecimiento de la militancia juvenil?

Ese compromiso se plasmó cuantitativa y cualitativamente en los últimos meses. Algunos que nos criticaban, a partir del fallecimiento de Néstor, vieron que las medidas que toma Cristina tienen una lógica y son beneficiosas para ellos. Así que revieron su posición. Los que sólo nos apoyaban mientras veían la televisión sintieron que con eso no alcanzaba y que era necesario participar desde algún lugar. Y los que participaban tibiamente decidieron comprometerse más.
Son etapas y tiempos diferentes. Hace diez años muchos veían como posibles mecanismos de participación las asambleas barriales o alguna red social. Pero hoy es el Estado el que se para en el centro de la escena para cumplir las reivindicaciones de esas luchas populares.

En estos últimos días Elisa Carríó, Alberto Fernández y Sergio Massa manifestaron que Cristina Fernández no va a presentarse en las elecciones presidenciales, ¿cuál es su opinión sobre esas declaraciones?

¿Massa lo dijo públicamente o lo expresó en la embajada de los Estados Unidos? Y Alberto Fernández es un vocero de Héctor Magnetto. Yo creo que no tiene diálogo con el gobierno, así que no entiendo de dónde puede sacar él esa información.

¿Usted considera que la Presidenta va a buscar su reelección?

Yo quiero que Cristina se presente. La decisión va a ser de ella.

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"Néstor fue mi segundo padre"


Tras varios meses de búsquedas y dudas, Juan Cabandié pudo conocer su identidad en enero de 2004. No era hijo del ex oficial de Inteligencia de la Policía Federal Luis Falco -quien actualmente está siendo juzgado por la apropiación-, sino que sus padres eran Damián Cabandié y Alicia Alfonsín, ambos desaparecidos durante la última dictadura.


Juan recuerda que cuando comenzó la búsqueda de su identidad sentía que, aun sin conocerlo personalmente, "Néstor me iba a proteger ante la adversidad que planteaba ese futuro incierto de no saber quién era yo" Cabandié pronunció un discurso en el acto del 24 de marzo de 2004 que se realizó en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada, el centro clandestino en el que habla nacido.
Ese día conoció a Néstor Kirchner. Después de ese día, ambos fueron estrechando su relación personal. "Estos siete años fueron muy intensos en mi vida y Néstor estuvo muy presente. Yo lo sentía como un segundo padre. Esa protección que yo sentía no quedó vacante, la sigue manteniendo Cristina, con su inteligencia y sus consejos", dice.
Cuando se lo consulta sobre el legado que dejó el ex presidente, Cabandié sostiene: "Kirchner interpeló a los argentinos y hoy se discute política como nunca, se debaten ideas como la redistribución del ingreso, que fue un tema vedado por varias décadas.
Néstor ha obligado a todos los argentinos a interiorizase más en las cuestiones públicas, visibilizó lo que estaba invisibilizado y le sacó el velo a los poderes ocultos'.

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"No sé de qué mundo habla Michetti'

Gabriela Michetti expresó que la Argentina estaba "aislada del mundo". ¿Cuál es su opinión sobre esta declaración?

No entiendo cómo alguien puede decir que estamos aislados del mundo cuando Cristina preside el G-77 que integran las economías emergentes, cuando la Argentina es parte del G-20, cuando estuvimos a cargo la secretaría general de la Unasur hasta el fallecimiento de Néstor Kirchner, cuando se abren constantemente nuevos mercados en los países árabes.
Hillary Clinton vino al país el año pasado y alabó la situación actual de la economía argentina, diciendo que "nos envidiaba sanamente". Cada año hay récord de exportación.
¿Qué explicaciones encuentra entonces para esa declaración? Tal vez Michetti no esté de acuerdo con este modelo económico que busca fortalecer el mercado interno y la industria nacional, que apunta a la creación de más puestos de trabajo y la inclusión social. Se trata de pilares sobre los que muchos dicen estar de acuerdo pero que en realidad no aplicarían si estuvieran en el gobierno. No sé de qué mundo habla Michetti. Para nosotros el mundo es nuestra región, los países latinoamericanos, los países centrales, tas economías emergentes. No son las relaciones carnales. Pero creo que no hay que tener mucho en cuenta las opiniones de Michetti.
¿Por qué? Recuerdo que en pleno conflicto agrario le pidieron su opinión sobre las retenciones y ella dijo que había que bajarlas de forma urgente porque "eran un desastre". Cuando le repreguntaron sobre cuántos puntos debían bajar, dijo que no sabía porque no era su tema. Se trata de una persona que no está caracterizada por tener un pensamiento estratégico ni por una base filosófica desde donde argumentar sus posiciones políticas.

1 Comentarios:

Anónimo dijo...

Dijo que si le va bien, será
Aliverti Pagina imperdible de Macri: "Y que de lo contrario tendrá más tiempo para estar con Juliana, en la definición más pornográfica que el firmante recuerde acerca de cómo se interpreta la vocación política: ya fui presidente de Boca y ya goberné nada menos que a los porteños, así que sólo me queda la Presidencia de la Nación y de lo contrario me dedico a mi mujer y a los negocios que me deja mi papá."