
Como militante de Derechos Humanos no puedo más que sentir alivio ante la noticia de la captura del ex capitán Luis Emilio Sosa, el asesino de Trelew y uno de los secretos mejor guardados por la Marina durante años. Estoy seguro que esto es un avance importante en el camino que el Estado -Gobierno, junto a la sociedad civil organizada y a los organismos de Derechos Humanos, hemos emprendido en pos de la verdad, la justicia y la memoria. También destaco que la impunidad va terminando porque la decisión política y la sociedad reclaman el fin de ésta, pero así como tenemos la certeza de no retroceder ni un centímetro en lo alcanzado hasta hoy, también le exigimos a la justicia celeridad para que desterremos definitivamente la impunidad que reinó en nuestro país.
Que esta noticia no pase desapercibida, es un hecho que indica que es acertada la dirección que estamos tomando. Desde que comenzó el gobierno de Néstor Kirchner, hoy continuado por Cristina, se han anulado las leyes de impunidad, nos han restituido espacios de la memoria como, entre otros, la Ex - Esma, se han reconocido las luchas de los organismos de Derechos Humanos, se han impulsado los juicios a los genocidas y se sigue bregando por la plena vigencia de los derechos humanos.
Aún hoy es importante educar a aquellos que se empeñan en custodiar la impunidad, a aquellos que aún sostienen la teoría de los dos demonios y a los que deben aprender al menos algunos conceptos jurídicos importantes para la tareas publicas que ejercen; como las reflexiones vertidas por la Vicejefa de gobierno porteño publicadas en una entrevista el 10 de febrero en Página 12 donde dice "toda la situación que se generó con los juicios fue oportunista, política embarrada. Por eso hoy el reclamo de los organismos de verdad y justicia no se ha dado".¿Acaso enjuiciar a aquellos que alteraron el orden democrático es oportunista? ¿Acaso encarcelar a quienes con el uso del aparato estatal desmantelaron, destruyeron las instituciones y asesinaron personas es política embarrada? La respuesta a la Vicejefa Gabriela Michetti es que los organismos y los argentinos en su conjunto, creemos fehacientemente que este es el camino correcto. Entiendo que ahora que las leyes de impunidad han sido declaradas insanablemente nulas y que ya se han logrado las primeras sentencias condenatorias, el debate debe encaminarse al abandono definitivo de este tipo de posturas; muy alejada de nuestras leyes y de los tratados internacionales de Derechos Humanos que nuestro país ha incorporado a nuestra constitución.
Pero hay que seguir luchando por el pleno restablecimiento de la memoria histórica y esto hay que hacerlo entre todos, incluso con aquellos que imprudentemente esgrimen comentarios ofensivos, como Gabriela Michetti. Sólo con paciencia, con amor y entre todos conquistaremos la justicia y dejaremos atrás y para siempre la impunidad.
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