
Francisco Madariaga Quintela es el nieto número 101 recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo, luego de haber sido arrancado de los brazos de su madre, Silvia Quintela, secuestrada por la dictadura militar el 17 de enero de 1977 cuando tenía 4 meses de embarazo. Dio a luz en cautiverio y continúa desaparecida.
Luego de 32 años, y gracias a la incansable lucha de Abuelas de Plaza de Mayo, Francisco apareció junto con su padre Abel Madariaga y rodeado por sus familiares y las abuelas.
Abel es secretario de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, organización a la que acudió en 1983 para la búsqueda de su hijo, y ha participado en infinidad de búsquedas de más de 400 niños apropiados por los militares de la pasada dictadura.
Estela Carlotto contó que Madariaga fue detectado en este caso por propia iniciativa del joven, que tenía serias dudas sobre su identidad y se acercó a la institución. Sin imaginar que en ese lugar trabajaba su padre, que nunca dejó de buscarlo.
Luego del cotejo de su muestra de ADN con el Banco Nacional de Datos Genéticos ( con las muestras genéticas de los familiares de los desaparecidos) se supo la verdad.
Abel declaró que al saber que Francisco era su hijo: "se me llenó el alma de alegría y sentí la mayor felicidad de mi vida". Para completar: "Tener un hijo desaparecido es como tener un agujero en el alma. Hoy el alma está completamente curada, y revienta de alegría"